“Ojalá no haya una guerra en el mundo. Ojalá podamos vivir todos con la paz, con certidumbre y la serenidad necesarias. ¿Quién sensato no quiere esto? Ojalá que no nos abriguemos en discursos cobardes y bienquedas mientras miramos para otro lado. Porque hoy, muchos hombres, mujeres y niños están siendo torturados en numerosos rincones del mundo y se les están negando los derechos más básicos. También por ser cristianos, por ser mujeres, por ser homosexuales, por ser de una determinada raza, por tener alguna discapacidad”.
“Nada de esto puede sernos indiferente”
“Hoy, millones de mujeres son forzadas a casarse mientras se les niega la infancia. Otras millones mueren en embarazos y en partos, a las que ayudamos desde este gobierno a pesar de tristes críticas. Otras no conocen otra vida que los latigazos y la violencia sexual y extrema. Nada de esto puede sernos indiferente”.